El excelente artículo sobre “Soledades” del escritor Javier Tazón Ruescas

SOLEDADES, LIBRO DE RELATOS DE SONIA GÓMEZ-SAIZ
No se puede decir qué cosa sea más difícil: la de elaborar relatos breves y dirctos, o la de componer novelas complejas y largas. Es la misma diferencia que pude darse entre la poesía y la prosa. Son cosas muy diferentes. Dicen que el relato es la fotografía fija, mientras que la novela es un vídeo. En cualquier caso, en ambas artes, aparte de las diferencias, lo más importante es el dominio de la palabra y la capacidad expresiva del escritor, y en esto Sonia Gómez-Saiz es ya una hábil profesional.

En su último libro de relatos, Soledades, nos ofrece una colección de entrañables estampas de la vida cotidiana con un denominador común que su título anuncia, y que se concreta en la entradilla en la que se predica la soledad universal del ser humano: porque la soledad, con sus diferentes registros, acecha a todas las personas, vivas o no, gregarias o solitarias, de aquí o de allá. Este es el tema de este libro de relatos: la soledad subyacente descubierta y constatada a lo largo de todas sus páginas. Se trata de un tema recurrente en la literatura que, precisamente en estos momentos de crisis general del sistema, de las instituciones, y hasta de los pilares de la sociedad, cobra mayor relieve que en épocas anteriores. Dentro de algunos años, los estudiosos podrán comprobar que este concepto, un tanto nihilista, el llamado pesimismo vital/optimismo ontológico, es una constante en la literatura que en estos momentos se está gestando, no sólo en las letras hispanas, sino europeas en su conjunto.
En este libro de relatos nos encontraremos con ancianos que dedican sus últimos días a sortear el abandondo, sutil muchas veces, de los más cercanos y de las instituciones; veremos reflejada la incomunicación en los transportes públicos; nos admiraremos con la visita en solitario de una bella ciudad en una embarcación que gorjea al arrimarse al puerto y contemplar las fachadas descoloridas a fuerza de esperar; se nos mostrará la inquietud de un artista sin medios que no tiene ni para pagarse la entrada del Guggenheim y su relación con una extraña mujer anciana; asistiremos a los sueños diurnos de una mujer agobiada que al final se encoge de hombros y decide que ya es hora de empezar a hacer las maletas; veremos, atónitos, la formación del fantasma de Marichu, porque, ¿quién sabe cómo se convierte un ser en fantasma?; miraremos por el agujero que Sonia nos abre, la vida privada de Asunta, la prostituta buena que no tiene inconveniente en yacer con un joven discapacitado, dos soledades que se juntan; escucharemos el monólogo de Rosana, tan sola que habla con una araña; contemplaremos los equilibrios anímicos de Lope, un joven esposo acosado por las vecinas que, sin embargo, no encuentra en su esposa el cariño que necesita; nos preguntaremos por lo que pueden sentir las madres ejemplares que organizan asociaciones de ayuda a los discapacitados, cuando son avasalladas por las instituciones; nos angustiaremos con el tímido aspirante en un casting para una serie televisiva; o con las evoluciones en el aire del albañil que cae del andamio y luego supera las graves lesiones producidas por el accidente, y, finalmente, asistiremos al portazo que una valiente aspirante a periodista da en las narices de un explotador que a su maldad añadía su condición de discapacitado.

En todas estos relatos, Sonia Gómez-Saiz nos ofrece la ocasión de entrar en unas vidas en las que reconocemos muchos aspectos de nuestras propias existencias, porque, ¿qué es la literatura, sino el arte que posibilita al lector la entrada en las casas de los demás para reconocerse a sí mismo? ¿Y en qué consiste el reconocimiento de uno mismo, sino en la constatación de la soledad como individuo, a la postre, rodeado de la bambolla social? Porque, como decía Orson Welles, citado por la autora, Estamos solos, vivimos solos y morimos solos. Sólo a través del amor y la amistad podemos hacernos la ilusión por un momento, de que no estamos solos.

“La soledad es algo que me preocupa, que me duele”

9821487086350_MDsoledades portada
En el programa La Vida por Delante de Radio Santoña, Gema Matanza entrevista a Sonia Gómez Saiz, periodista y escritora, con motivo de la publicación de su último libro Soledades.

Descripción de “La soledad es algo que me preocupa, que me duele”: Sonia Gómez-Saiz y su libro de relatos Soledades 14/02/2017

La periodista y escritora Sonia Gómez-Saiz nos habla de su libro “Soledades” que presentó el viernes 17 de febrero en la biblioteca municipal de Gama a las 19.30 horas.

Oir la entrevista aquí:

http://www.ivoox.com/la-soledad-es-algo-me-preocupa-que-audios-mp3_rf_17000156_1.html

image-flap-back-fsize-100-3cmtop

Presentación

“Historias de amor y no tanto” es el resultado del trabajo en equipo de mi familia. De una filosofía de vida que se mueve en la colaboración frente a la competitividad que me ha rodeado durante años. Mi hijo de 8 años ha dibujado la ilustración de portada, otro de mis hijos creó la caligrafía de la frase “all we need is love” cuando tenía 5 años y mi marido, Paul W. Fletcher, artista y diseñador multimedia, ha integrado todo el diseño y ha hecho la maquetación.

Hemos roto convencionalismos en diferentes frentes y hemos hecho lo que nos ha salido de dentro:

  • El libro tiene una sola solapa como resultado de la creatividad para ahorrar papel.
  • Los títulos de cada relato llevan mayúscula en cada palabra (versalita), una licencia estilística del diseñador.
  • En el título del libro hemos utilizado una tipografía libre estilo grunge, para aportar ese matiz roñoso y mugroso que a veces puede tener el amor.
  • El estilo de la escritura es ecléctico. Hay relatos en tradicional tercera persona; en primera y tercera persona a la vez (“Aunque no me quieras”); guiños al guión cinematográfico que combina escenas presentes y flashbacks (“La rana y la princesa”), o la alternancia de dos historias ocurriendo al mismo tiempo (“Telma”); una historia conversacional en la que las preguntas de la segunda persona se deducen por las respuestas de la primera (“La mujer madura”); relatos contados como en la tradición oral a un oyente semioculto (“Tu abuela y sus desatinos”, “Mi madre”); estilo epistolar alternado con la reacción ante la lectura (“La carta”), etc.

El texto de la contraportada es una exposición de lo que nos vamos a encontrar en el interior del libro.
Lo componen 22 relatos independientes entre sí por cada historia que cuentan, pero unidos por el tema central del amor y el desamor. Sin embargo, cada cuento ocupa su lugar en la cadencia y el tono del conjunto de la obra. Hay un componente emocional que hilvana la evolución del libro. El orden de los cuentos no es cronológico sino determinado por un tono que evoluciona desde el desencuentro amoroso hacia el amor incondicional.
El primer relato, “La llave”, nos introduce no solo en el libro sino también en el territorio de las pasiones escondidas.
El último cuento, “Estarás bien”, es la culminación de una serie de experiencias que, como la vida misma, a pesar de los acontecimientos más inesperados, puede acabar bien si somos capaces de gestionarlos con una actitud positiva.

En medio, un recorrido por situaciones de desamor o amor mal entendido que culmina con una historia de locura completa (“Tras la luz”). A partir de ahí la vereda de los relatos se va acercando hacia ese amor incondicional.

A lo largo de todo el trabajo se tocan temas como la prostitución, el cibersexo, las perversiones, o la infidelidad. A su vez se exponen prejuicios y manipulaciones, a veces de manera muy sutil. Pero también se habla, por supuesto, de amor incondicional, de la inmortalidad del alma, de lo sobrenatural, del libre albedrío, del respeto, del amor sin distinción de género, de la espiritualidad en la relación de pareja o de la importancia de la familia.

Independientemente de los gustos, creo que el libro no deja indiferente. La razón está en que cuenta con una variada gama de resortes que se pueden identificar o activar según cada caso personal.
Como sea, que lo disfrutéis. Y si os aporta alguna clave para allanar el camino de la felicidad, mejor que mejor.

Sonia Gómez Saiz


“(…) Más que historias sujetas a una narratividad estricta, nos presenta emociones. Lo hace con una voz cercana, dialogante, plural, natural, muchas veces en primera persona, íntima, como el actor que mira a cámara para hacer una confesión.
Utiliza una gran variedad de registros, puntos de vista, niveles de realidad, historias soterradas. Para describir una situación, un sentimiento intenso, una pasión. Más que construir escenas, nos ofrece una situación emocional intensa: una pasión, un desamor, un abandono.

Hay autores que odian, aman, desprecian o admiran a sus personajes. Sonia los trata con empatía, afecto, comprensión, humanidad. A personajes, a veces, un tanto marginales: una niña con síndrome de Down, un violador enamorado de una comulgante, una loca hippie, un gigoló, una almohada enamorada cómplice frente al marido, habitantes de pueblos medio abandonados, ancianos, separados. Parece escribir desde la ética del cuidado, desde un acercamiento a los personajes cariñoso, comprensivo, sin juzgarlos.

Todo el libro es un mismo viaje sentimental que atraviesa y se detiene en lugares del alma, que se asienta en los recodos, en los que se mantienen los recuerdos.

¿Qué cosas me ha recordado, qué imágenes? Orlando, Clarise Lispector, Nan Goldin.
-El viaje de Orlando, de Virginia Woolf, que atraviesa géneros y sexos.
-Los cuentos de Clarise Lispector, la autora ucraniana-brasileña que escribía más que de hechos de emociones.
-Las imágenes de la fotógrafa Nan Goldin, narradora de la vida oculta y sentimental de sus amigos, personajes marginados (Cindy Sherman, Tracey Moffatt) (…)”.

Gabriel Rodríguez Pascual