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Presentación

“Historias de amor y no tanto” es el resultado del trabajo en equipo de mi familia. De una filosofía de vida que se mueve en la colaboración frente a la competitividad que me ha rodeado durante años. Mi hijo de 8 años ha dibujado la ilustración de portada, otro de mis hijos creó la caligrafía de la frase “all we need is love” cuando tenía 5 años y mi marido, Paul W. Fletcher, artista y diseñador multimedia, ha integrado todo el diseño y ha hecho la maquetación.

Hemos roto convencionalismos en diferentes frentes y hemos hecho lo que nos ha salido de dentro:

  • El libro tiene una sola solapa como resultado de la creatividad para ahorrar papel.
  • Los títulos de cada relato llevan mayúscula en cada palabra (versalita), una licencia estilística del diseñador.
  • En el título del libro hemos utilizado una tipografía libre estilo grunge, para aportar ese matiz roñoso y mugroso que a veces puede tener el amor.
  • El estilo de la escritura es ecléctico. Hay relatos en tradicional tercera persona; en primera y tercera persona a la vez (“Aunque no me quieras”); guiños al guión cinematográfico que combina escenas presentes y flashbacks (“La rana y la princesa”), o la alternancia de dos historias ocurriendo al mismo tiempo (“Telma”); una historia conversacional en la que las preguntas de la segunda persona se deducen por las respuestas de la primera (“La mujer madura”); relatos contados como en la tradición oral a un oyente semioculto (“Tu abuela y sus desatinos”, “Mi madre”); estilo epistolar alternado con la reacción ante la lectura (“La carta”), etc.

El texto de la contraportada es una exposición de lo que nos vamos a encontrar en el interior del libro.
Lo componen 22 relatos independientes entre sí por cada historia que cuentan, pero unidos por el tema central del amor y el desamor. Sin embargo, cada cuento ocupa su lugar en la cadencia y el tono del conjunto de la obra. Hay un componente emocional que hilvana la evolución del libro. El orden de los cuentos no es cronológico sino determinado por un tono que evoluciona desde el desencuentro amoroso hacia el amor incondicional.
El primer relato, “La llave”, nos introduce no solo en el libro sino también en el territorio de las pasiones escondidas.
El último cuento, “Estarás bien”, es la culminación de una serie de experiencias que, como la vida misma, a pesar de los acontecimientos más inesperados, puede acabar bien si somos capaces de gestionarlos con una actitud positiva.

En medio, un recorrido por situaciones de desamor o amor mal entendido que culmina con una historia de locura completa (“Tras la luz”). A partir de ahí la vereda de los relatos se va acercando hacia ese amor incondicional.

A lo largo de todo el trabajo se tocan temas como la prostitución, el cibersexo, las perversiones, o la infidelidad. A su vez se exponen prejuicios y manipulaciones, a veces de manera muy sutil. Pero también se habla, por supuesto, de amor incondicional, de la inmortalidad del alma, de lo sobrenatural, del libre albedrío, del respeto, del amor sin distinción de género, de la espiritualidad en la relación de pareja o de la importancia de la familia.

Independientemente de los gustos, creo que el libro no deja indiferente. La razón está en que cuenta con una variada gama de resortes que se pueden identificar o activar según cada caso personal.
Como sea, que lo disfrutéis. Y si os aporta alguna clave para allanar el camino de la felicidad, mejor que mejor.

Sonia Gómez Saiz


“(…) Más que historias sujetas a una narratividad estricta, nos presenta emociones. Lo hace con una voz cercana, dialogante, plural, natural, muchas veces en primera persona, íntima, como el actor que mira a cámara para hacer una confesión.
Utiliza una gran variedad de registros, puntos de vista, niveles de realidad, historias soterradas. Para describir una situación, un sentimiento intenso, una pasión. Más que construir escenas, nos ofrece una situación emocional intensa: una pasión, un desamor, un abandono.

Hay autores que odian, aman, desprecian o admiran a sus personajes. Sonia los trata con empatía, afecto, comprensión, humanidad. A personajes, a veces, un tanto marginales: una niña con síndrome de Down, un violador enamorado de una comulgante, una loca hippie, un gigoló, una almohada enamorada cómplice frente al marido, habitantes de pueblos medio abandonados, ancianos, separados. Parece escribir desde la ética del cuidado, desde un acercamiento a los personajes cariñoso, comprensivo, sin juzgarlos.

Todo el libro es un mismo viaje sentimental que atraviesa y se detiene en lugares del alma, que se asienta en los recodos, en los que se mantienen los recuerdos.

¿Qué cosas me ha recordado, qué imágenes? Orlando, Clarise Lispector, Nan Goldin.
-El viaje de Orlando, de Virginia Woolf, que atraviesa géneros y sexos.
-Los cuentos de Clarise Lispector, la autora ucraniana-brasileña que escribía más que de hechos de emociones.
-Las imágenes de la fotógrafa Nan Goldin, narradora de la vida oculta y sentimental de sus amigos, personajes marginados (Cindy Sherman, Tracey Moffatt) (…)”.

Gabriel Rodríguez Pascual
Profesor, escritor y crítico

Escritora y periodista independiente